Cuatro etapas. Ninguna es "un prompt a un modelo". Por eso el resultado se puede defender.
El sistema interpreta los datos que pegas — balance, P&G, cifras sueltas — y los normaliza. No asume lo que no está.
Varios perfiles especializados analizan en paralelo y un consenso contrasta sus conclusiones antes de cerrar nada.
Se redacta el informe enlazando cada afirmación al dato del que procede. Nada flota sin origen.
El informe queda como activo con su huella criptográfica y se entrega listo para llevar fuera.
Un informe financiero solo vale si puedes defenderlo delante de un socio, un banco, un comité o un auditor. La pregunta que te harán no es "¿qué dice la IA?", es "¿de dónde sale esto?".
Por eso el sistema no escupe conclusiones sueltas: cada lectura está anclada a un dato concreto que tú introdujiste, contrastada por un tribunal de perfiles y registrada en una cadena de custodia. Es la diferencia entre "una IA me dijo" y "puedo demostrar cómo se llegó a esto".
Este pipeline no es exclusivo de finanzas. Es el motor de informes de IA Orgánica — el mismo que genera estudios de mercado en seo.es o informes de seguridad en servidorseguridad.com. Cambia el dominio del dato, no la maquinaria.